Sexo en el lugar de trabajo, ¿lo harías?

2 de diciembre de 2013 por Judith Viudes | Posteado en Curiosidades.

Todos hemos oído alguna vez el típico refrán que sale a la luz cuándo se intentan mezclar las relaciones sexuales y el trabajo:

“Dónde tengas la olla, no metas la…”  Efectivamente.

Siempre se ha aconsejado que no es bueno mezclar relaciones personales y trabajo, ¿os imagináis por qué?

Lo primero es porque este hecho puede acarrear una serie de factores negativos que podrían afectar a nuestro puesto de trabajo, jugándonos incluso el despido, dependiendo de las circunstancias y el tipo de trabajo.

Pero a pesar de las advertencias…

¡Las estadísticas muestran que las relaciones sexuales sanas y no conflictivas en el ámbito laboral pueden ayudar mucho a uno mismo y a la empresa!

Mantener relaciones sexuales en el trabajo es una de las fantasías que ronda por la cabeza de muchas personas: tener un calentón en el ascensor, colarse en el baño a escondidas y tener un encuentro rápido y clandestino, colarse en el despacho del jefe/a que tan atractivo resulta y hacerlo apasionadamente encima del escritorio, quedarse a solas junto a ese compañero/a en horas concretas donde queda poca gente,…

Pero ¿realmente esto sería beneficioso?

¡Pues sí! Pero con una regla muy clara: Siempre y cuando no haya conflictos entre ambos miembros.

Mientras todo vaya viento popa, el acuerdo sea mutuo y el sexo sólo sea sexo, mantener relaciones sexuales en el trabajo ayuda a evitar el absentismo laboral por las “ganas de encontrarte con él o ella”, aumenta los niveles de productividad y creatividad, mejora el buen humor, reduce el estrés haciendo más llevaderos los trabajos rutinarios y sube la autoestima.

Además, los datos muestran que si es el jefe o la jefa quien mantiene las relaciones sexuales en el trabajo, esto podría potenciar su optimismo y contagiarlo a los demás trabajadores, de tal forma que su buen humor favorecería a implicarse más con sus subordinados ayudando a complementar los objetivos de la empresa.

En general, se crea un clima positivo y se asume un grado alto de satisfacción con el trabajo.

Pero, ¿todo es de color de rosa? La respuesta es no.

Recalcamos: esto es fenomenal siempre y cuando no haya conflictos entre los miembros que tienen relaciones en el trabajo, el problema llega cuándo aparecen problemas en su relación.

Si se dieran conflictos entre ambos miembros, el pesimismo afectaría y contagiaría tal mal humor al resto de los compañeros de trabajo creando un clima negativo laboral.

Además, si casualmente esta relación sexo-trabajo beneficia a uno de los miembros, éste se podría ver inundado de rumores y críticas por dicha relación. Y todo esto crearía un ambiente pésimo de trabajo entre los compañeros.

Otra situación que podría darse, es la de que uno de los miembros deseara poner fin a la relación y el otro no. El resultado podría impulsar a un ambiente nocivo y perjudicial tanto en el ámbito personal como laboral.

Entonces, ¿qué hacemos?

Dejar las cosas muy claras entre ambos.

Un encuentro sexual ocasional, cumplir esa fantasía deseada, acercamientos furtivos, clandestinos, casuales… hasta ahí todo podría ir bien. La dificultad sería ser consciente y firme en establecer y cumplir unos límites posteriores que no afecten ni a la empresa, ni a uno mismo.

 



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