Sexo anal sin dolor by Silvia Catalán

El sexo anal ha existido desde siempre. Aunque parezca una moda, lo cierto es que la exploración de la sexualidad ha sido muy amplia a lo largo de la historia de la humanidad, y el sexo anal se ha contado siempre entre las prácticas de muchas personas....

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Pero desde el momento en que la concepción del sexo empezó a ser algo pecaminoso, y la idea del “sexo para procrear” se implantó en la sociedad, el sexo anal pasó a un último plano, tachándose de antinatural ya que no podía conducir de ninguna de las maneras a la procreación.

A pesar de que ha sido ampliamente practicado por hombres y mujeres, de un tiempo a esta parte se ha asociado esta práctica sexual con las parejas gay, concepción errónea del sexo entre hombres, ya que son muchos los que no practican este tipo de relación sexual y tienen relaciones mediante otras prácticas que pueden no tener que ver con el sexo anal.

El tabú del sexo anal


El carácter de secretismo, de pecado, que ha rodeado en los últimos siglos al sexo anal, ha ido diluyéndose en los últimos tiempos, pasando a ser una práctica habitual en películas eróticas y pornográficas, y haciendo que cada vez sean más personas las que se plantean llevar a cabo la penetración anal, ya sean hombres o mujeres.

En todo caso, aún son muy pocos los que reconocen que lo llevan a cabo como una práctica más dentro de su repertorio sexual, de hecho, son pocos los que se informan bien sobre cómo hacerlo sin dolor, o qué productos son los más adecuados para iniciarse en esta práctica. El tabú del sexo anal aún está presente, y más entre los hombres, cuando se trata de ser penetrados, ya que muchos, a pesar de que reconocen que el ano es una zona especialmente sensible, les pone en jaque su “hombría”.

El placer del sexo anal


El ano es una zona con muchas terminaciones nerviosas, por lo tanto, muy excitable al contacto. Si se estimula esta zona produce sensaciones de alto placer tanto en hombres como en mujeres. En el hombre, además, si hay penetración anal el placer es mayor ya que se está estimulando de manera indirecta la próstata.

Para muchas personas que practican el sexo anal es, además, un momento de placer relacionado con la sumisión o el dominio del otro (en función del rol que se asuma), ya que en el momento de la penetración anal la persona que es penetrada debe estar de espaldas y completamente sometida al que penetra, para evitar dolores y molestias.

Sexo anal sin dolor


Es imprescindible una buena preparación para poder realizar sexo anal sin sufrir dolores o molestias. A diferencia de la penetración vaginal, en la cual el pene (o el vibrador, o el elemento que sea) se introduce en una cavidad húmeda y lubricada de forma natural, cuando hay penetración anal no existe esta humedad natural. Es por ello por lo que, el elemento imprescindible en cualquier relación sexual que implique penetración anal será un buen lubricante de base acuosa.

Para hacer la penetración anal se debe realizar progresivamente. Empezando preferiblemente por dilatar un poco el ano con los dedos bien untados en lubricante, para empezar a estimular la zona y que vaya adaptándose a la introducción. Cuando se haya trabajado la zona con los dedos se puede ir haciendo poco a poco la penetración, estando siempre muy atento a lo que la persona penetrada nos comunica, si en algún momento se siente incómodo/a o siente dolor deberemos parar y volver a estimular con los dedos si es necesario, hasta que el ano se habitue a la introducción.

También se pueden utilizar dilatadores para el sexo anal, siempre con la precaución de que tengan un tope más ancho en la base, para evitar que el propio reflejo de “succión” del ano (ese que hace que cuando nos ponían supositorios no se cayeran y subieran) haga demasiada presión y sea después complicado expulsar el elemento introducido.

Sexo anal sin riesgos


Muchas personas piensan que la práctica del sexo anal les libra de las temidas enfermedades de transmisión sexual (ETS), y se quitan así el peso de tener que utilizar preservativo.

Pues bien, esto es justo lo contrario. De lo único que te libra la penetración anal es de un embarazo.

De hecho, los riesgos de contraer una ETS con penetración anal son mayores que con la penetración vaginal, ya que el ano es una zona muy irrigada de pequeños vasos sanguíneos que pueden romperse ligeramente y sangrar debido a la presión de la penetración, además de una zona de mucosas que entran en contacto con el pene, pudiendo contagiar.

Para el sexo anal es IMPRESCINDIBLE el uso del preservativo. Y una vez se ha realizado la penetración anal, si se quiere realizar una penetración vaginal será imprescindible también que se cambie el preservativo o se retire, para preservar la salud sexual y física de la mujer.

Si tienes dudas sobre las prácticas del sexo anal, o cualquier otra duda, puedes contactar con nosotros por mail o whatsapp y te responderemos encantadas.


Artículo escrito el 4 de noviembre de 2014 por Silvia Catalán - @SilCatNa ( sexóloga )


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